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Rédigé par Blog Rodhouse Le 28 Oct 2025
La longueur de canne, son influence, son choix.

La longitud de la caña: su influencia y su elección

Ya lo hemos mencionado en numerosas ocasiones: la elección de una caña o de un blank se basa prioritariamente en tres criterios: acción, potencia y longitud. En este último, aunque la mayoría de los pescadores son conscientes de uno o dos parámetros que condicionan la elección, muchos otros se pasan por alto o no se tienen suficientemente en cuenta.


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Rédigé par Blog Rodhouse Le 28 Oct 2025

Sea cual sea el enfoque y las técnicas de pesca, las longitudes de caña utilizadas han variado con las modas, los avances tecnológicos y también con los hábitos de los pescadores y la evolución de la oferta. Al igual que la potencia y la acción, este criterio debe considerarse de forma diferenciada y precisa, porque su influencia se proyecta sobre una gran variedad de acciones y gestos técnicos.

Distancias de lance

El primer parámetro a tener en cuenta al elegir la longitud de un blank es la necesidad de alcanzar largas distancias de lance. Esto es obviamente cierto al pescar desde orilla, en zonas extensas y, con más razón aún, si el relieve presenta poca pendiente. Pero también puede ser cierto desde una embarcación, cuando se desea abordar los puestos desde lejos por necesidad de discreción, por seguridad si se trata de rocas batidas por el oleaje, o incluso para respetar la normativa cuando no se puede aproximar a menos de una distancia mínima de una estructura interesante.

Un blank largo, asociado a una acción relativamente progresiva y rápida, trabajará como una catapulta y permitirá alcanzar distancias de lance muy elevadas. Con esta idea se desarrollaron los blanks “carp” de 13 pies y los modelos de surfcasting.

Por último, la propulsión de pesos elevados o de señuelos grandes, a veces poco aerodinámicos, se facilita con una longitud de caña suficiente. La optimización de esta fase también pasa por diseñar un mango largo para obtener un par de fuerzas eficaz en el lance y una buena transferencia de energía.

Gestión de la línea

En la misma línea, la longitud de la caña influye directamente en la gestión de la línea durante las animaciones. Permite, en particular, sacar del agua la mayor cantidad posible de trenza o monofilamento y así ganar discreción con animaciones de caña alta —por ejemplo con señuelos de superficie—, o simplemente lograr que la línea pase por encima de las olas o del mar de fondo y sufra el mínimo de interferencias.

Características de las animaciones

Para continuar y cerrar el capítulo de las animaciones, tenga en cuenta que una presentación deseada siempre se facilita con un equipo adecuado. Así, cuando quiera practicar técnicas que requieren amplitud —como la pesca “en tracción”—, priorice blanks largos. Por el contrario, las técnicas que dependen de la precisión, viveza y manejabilidad de las animaciones —como pescar rascando el fondo o “al vuelo”— se optimizan y facilitan con blanks más cortos. Un blank corto le permitirá controlar más fácilmente la amplitud del movimiento de la puntera y, en consecuencia, la de su señuelo.

Para la pesca vertical, donde no es necesario lanzar, la justificación de un blank corto se debe en parte a este aspecto, pero también responde a la necesidad de presentar el señuelo dentro del cono del transductor para ser eficaz. Se observa así que la evolución de las prácticas, del material y de la tecnología influye de forma significativa en la atención prestada a este parámetro del blank.

Confort y condicionantes

Dado que todos los parámetros están íntimamente ligados y son importantes en la elección de un blank, podríamos haber abordado el tema del volumen/maniobrabilidad en primer lugar; de hecho, el medio en el que se practica, así como el uso de una embarcación y su tipo, son determinantes y deben guiar la definición de su pliego de condiciones.

El ejemplo más ilustrativo es el desarrollo de cañas de 7 y 8 pies para la pesca con señuelos, hace dos o tres décadas. En aquella época, las cañas de 3 metros constituían la norma, simplemente porque la pesca desde orilla era la práctica más habitual. La democratización de las embarcaciones, en particular gracias a su diversificación, generó una reducción progresiva de la longitud de las cañas utilizadas. Las distancias de lance pasaron a ser menos esenciales en favor del confort, la precisión de las animaciones y las limitaciones propias del modo de pesca. Las cañas se acortaron entonces a entre 2,00 y 2,40 m.

La longitud se convirtió así en un criterio de confort, situando la maniobrabilidad en el centro de las necesidades. Esto es aún más cierto en embarcaciones donde se pesca sentado, como kayaks y float-tubes, donde un blank largo se vuelve realmente contraproducente. Una vez más, las dimensiones del mango también cobran importancia en el diseño de la caña.

Si el volumen de la caña es un problema, ¡el del entorno lo es todavía más! Cuando hay que pescar y lanzar en un espacio mínimo bajo ramas —y más aún desde orilla o vadeando—, una caña corta no solo es necesaria: ¡es indispensable! Para la trucha en arroyos, los modelos de 5 a 6 pies son la norma, y para los pescadores a mosca, las cañas de 7 pies son la referencia en estos medios.

Eficacia de la clavada

Para clavar con eficacia, evidentemente hay que elegir una potencia y una acción de caña adecuadas a los tipos de anzuelo utilizados. Por ejemplo, anzuelos simples de alambre grueso y, además, protegidos con un cepillo antihierbas, requerirán una caña rígida y potente para clavarlos correctamente, mientras que los triples de alambre fino penetran mucho más fácilmente en la carne.

Sin embargo, la eficacia de la clavada también depende de la amplitud del gesto, y esto es aún más cierto cuando la línea es larga y se utilizan materiales con cierta elasticidad, como el nailon. Así, no siempre es pertinente reducir constantemente la longitud de las cañas si, a cambio, perdemos muchos peces en mitad del combate.

Gestión del combate

El combate con un pez y su gestión solo se convierten en un tema cuando se buscan peces potentes, y más aún en entornos con obstáculos. Obviamente pensamos en especies exóticas y marinas, pero también se puede citar el aimara o el peacock bass, que tienden a regresar a su guarida en los primeros segundos tras la picada.

La fuerza aplicada por el pescador y la fuerza desarrollada por la captura no se sienten ni absorben de la misma manera por ambos protagonistas según la longitud de caña utilizada. En efecto, durante el combate actúa a ambos lados de la línea un par de fuerzas por efecto de rotación, tirando de un instrumento cuyo centro de rotación es su mano que sostiene la caña. Este par, cuya fórmula es “fuerza × longitud”, demuestra toda la importancia de este parámetro.

Si una caña larga permite, en cierto modo, desarrollar la fuerza que usted ejerce, también multiplica la fuerza que usted sufre. Y cuando se trata de enfrentarse, por ejemplo, a un atún rojo que puede alcanzar los 300 kg, es indispensable tenerlo en cuenta si se quiere llevarlo a la embarcación… Así pues, recuerde que una caña larga da ventaja al pez, mientras que una caña corta favorece al pescador.

Para ilustrar lo anterior, sin duda habrá observado que se siente más cómodo y potente cuando, durante el combate, sube la mano hacia el primer anillo (stripper) en lugar de mantenerla en el portacarretes… ¡Es simplemente física aplicada!

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