Pescar el lucio en invierno: consejos prácticos y guía completa

En invierno, el lucio se vuelve más lento pero sigue al alcance de quien sabe adaptarse. Esta guía detalla los mejores spots, el material adecuado, los señuelos eficaces y las técnicas lentas para capturar buenos peces en agua fría.

Pescar el lucio en invierno presenta particularidades que conviene comprender bien para que sus salidas tengan éxito. En la estación fría, el comportamiento del lucio cambia: su metabolismo se ralentiza a medida que baja la temperatura del agua. Se vuelve menos activo, digiere más despacio y reduce sus periodos de alimentación. Aun así, el invierno también es propicio para capturar ejemplares realmente hermosos, para quien sabe adaptarse. En esta guía completa veremos dónde encontrar los lucios en invierno, cómo influye el frío en su comportamiento, qué material utilizar (cañas, carretes, señuelos, etc.), así como las mejores técnicas y consejos prácticos para inclinar la balanza a su favor. El objetivo: darle todas las claves para pescar el lucio con eficacia en invierno, aunque sea principiante.

En invierno, los lucios buscan compensar el frío encontrando zonas de agua más confortables y ricas en presas. En general, se mantienen a mayor profundidad en cuanto el agua se enfría por debajo de cierto umbral, a menudo en torno a los 4 metros de fondo. Allí el agua se mantiene ligeramente más cálida y estable, ofreciendo unos grados de más muy bienvenidos. Incluso en medios poco profundos, se encuentra a los lucios cerca del fondo, porque es allí donde se apostan cuando están inactivos. Las fosas y los quiebres (rupturas de pendiente) son, por tanto, puestos clave que explorar en primer lugar en invierno. Por ejemplo, si un estanque o un río presenta un hoyo profundo o un rápido profundo, es allí donde los lucios suelen agruparse cuando el agua está helada.

No descuide tampoco los momentos de deshielo: las zonas poco profundas pueden reservar buenas sorpresas en las horas más «cálidas» del día. A mediodía, un rayo de sol puede calentar ligeramente las orillas o la parte alta de los bajíos, incitando a algunos lucios a dejar momentáneamente el fondo para cazar. Así, hacia el mediodía o a primera hora de la tarde con tiempo soleado, puede ser rentable prospectar zonas normalmente poco productivas a primera hora de la mañana. De hecho, en invierno la franja de 11 a 15 h suele ser la mejor para probar suerte, porque es cuando el sol está más alto y los lucios experimentan con frecuencia un pico de actividad.

Los lucios también aprecian las zonas tranquilas ricas en oxígeno. En el río, durante los caudales altos de invierno (crecidas), se refugian en los brazos muertos, en los remansos de corriente y en las desembocaduras o entradas de canales portuarios donde la corriente es débil. En el lago, las lluvias invernales aportan agua cargada y algo más cálida a las bahías o a la desembocadura de los afluentes, lo que atrae al pez forraje y, por consiguiente, a los lucios de la zona. Estas llegadas de agua recién oxigenada se convierten así en verdaderos spots en invierno, siempre que se pesque justo después de la subida de las aguas y no en plena descomposición de la vegetación.

Por último, tenga en cuenta el estado de las praderas de algas. En otoño, las praderas densas mueren y se descomponen, liberando materia orgánica. Durante la fase activa de descomposición, la calidad del agua puede bajar (agua teñida, oxígeno reducido), lo que tiene un efecto negativo sobre la actividad de los lucios. Evite, pues, las zonas donde todo está en descomposición en ese momento. En cambio, una vez que la mayor parte de las algas ha muerto, esas zonas se aclaran y se vuelven más accesibles. Los bordes de praderas en descomposición progresiva, las orillas de nenúfares marchitos, etc., pueden entonces volver a ser interesantes: el forraje se agrupa allí a veces y los lucios aprovechan la falta de cobertura para cazar más fácilmente. En resumen, los mejores spots invernales incluyen: fosas profundas, quiebres marcados, zonas resguardadas de la corriente en el río, desembocaduras/llegadas de agua y orillas de praderas moribundas (fuera del pico de descomposición).

¿Es mejor pescar en estanque, en río o en lago?

No hay ningún medio malo para pescar el lucio en invierno, pero cada uno tiene sus ventajas y sus retos. Los grandes lagos ofrecen buenas profundidades y albergan a menudo los ejemplares más grandes. A cambio, los lucios están dispersos y a menudo suspendidos cerca de los bancos de peces forraje, a veces difíciles de localizar sin sonda en tiempo real. Si dispone de una embarcación o de un float tube equipado, un lago profundo puede ser muy productivo en invierno, siempre que encuentre la profundidad adecuada (a menudo entre 3 y más de 8 metros) y apunte a las zonas ricas en peces blancos (termoclina, quiebres cerca de bancos de blancos a la espera). Los ríos de segunda categoría, por su parte, ven agruparse a sus lucios en las zonas tranquilas en invierno: confluencias, fosas de corriente débil, detrás de los obstáculos, etc. La ventaja en el río es que la corriente concentra naturalmente a los peces en los remansos, lo que puede facilitar la localización (por ejemplo, en plena crecida, todos los lucios estarán en los repliegues tranquilos). Incluso un río pequeño con algunos remolinos profundos puede albergar bien al lucio en invierno, mientras el agua no sea demasiado clara ni esté helada en superficie. Los estanques poco profundos, por último, pueden ver enfriarse su agua muy rápido. Son más fáciles de cubrir en prospección, pero la actividad del lucio depende mucho allí de la meteorología: un rayo de sol al mediodía puede desencadenar un breve pico de actividad, mientras que largos periodos de helada pueden casi detener la pesca. En resumen, pesque el medio que tenga a su disposición adaptando su enfoque: en el lago habrá que buscar a menudo profundo y quizá verticalmente, en el río habrá que insistir en los puestos tranquilos y aprovechar el menor deshielo o crecida favorable, y en el estanque habrá que observar muy atentamente los momentos y rincones que se calientan un poco.

El frío no detiene a un lucio de más de un metro, ni al pescador motivado, pero obliga a disponer de un material adaptado para lanzar señuelos grandes, sentir las picadas discretas y dominar peces combativos y aletargados. Le explicamos cómo elegir bien cañas, carretes, línea y elementos de montaje para el invierno.

Las cañas y blanks adecuados

En invierno, el lucio solo se desplaza si el aporte energético merece la pena. Por eso hay que pescar con señuelos voluminosos y con técnicas lentas. Esto exige cañas potentes. Prevea una potencia de caña de H a XH (Heavy a Extra Heavy), capaz de lanzar señuelos de más de 60 g sin flaquear. Por ejemplo, una caña montada sobre un blank (MB 739-1 IM) de acción rápida, potencia 20–80 g, le permitirá animar un gran swimbait de 20 cm o un gran shad con cabeza plomada conservando una buena reserva de potencia. Si pesca en float tube, una caña de en torno a 1,98 m a 2,20 m basta para manejar los señuelos con comodidad. En cambio, para pescar desde la orilla o desde embarcación, se aconseja una longitud de hasta 2,43 m a fin de aumentar la distancia de lanzado y la eficacia en la clavada.

Cuando el lucio ataca un señuelo grande, la picada suele ser muy potente. Viene a matar a su presa. La potencia del ataque es proporcional al tamaño del señuelo utilizado. Por tanto, la sensibilidad no es importante con señuelos grandes para sentir la picada del pez, pero lo es mucho más para saber si el señuelo roza el fondo o si su nado se ve entorpecido por una hierba.

El carrete y la línea

Para acompañar su caña potente, necesita un carrete robusto, dotado de un freno fiable y de una buena recuperación. Se utiliza preferentemente un equipo de casting para este tipo de pesca, porque permite lanzar con más comodidad y el carrete será más sólido. Pero, según sus preferencias, también puede optar por un carrete de spinning (talla 4000 a 5000, por ejemplo). En casting se utilizan carretes talla 200 hasta 80 g y 300 por encima. Lo importante es que pueda encajar el peso de los señuelos y la fuerza de un gran lucio en combate. La relación del carrete merece que nos detengamos en ella: en invierno, muchos pescadores prefieren una relación relativamente lenta para acompañar las recuperaciones lentas (por ejemplo, una relación en torno a 5:1, que recoge menos hilo por vuelta de manivela y ofrece más par). Este tipo de carrete «lento» evita recuperar demasiado rápido por descuido y facilita un trabajo suave de los señuelos. No obstante, un carrete de relación alta (p. ej. 7:1) no es un impedimento si sabe controlar su recuperación, e incluso puede ayudar a recoger el hilo suelto rápidamente entre dos animaciones de jerkbait. Lo esencial es tener un carrete sólido mecánicamente, con una manivela de buen tamaño para el par, y un freno regulado en torno a 3 a 5 kg para dominar a un pez grande que arranque en una carrera.

En cuanto a la línea, el trenzado es casi imprescindible para la pesca del lucio con señuelos. Un trenzado ofrece a la vez sensibilidad (sin elasticidad, se siente la menor picada) y una resistencia elevada para un diámetro fino. El diámetro del trenzado debe adaptarse en función de la técnica y del peso de los señuelos. Para señuelos de entre 30 y 80 g, se utiliza trenzado PE 3 (0,28 mm) en casting, pero PE 2 (0,23 mm) en spinning.

Para señuelos de hasta 150 g, se utiliza trenzado PE4 (0,33 mm) a PE5 (0,37 mm). Se emplean trenzados gruesos, sobre todo en casting, porque siempre existe el riesgo de enredarlo en el lanzado y, por tanto, de perder el señuelo si el trenzado se rompe.

Bajo de línea: en todas las estaciones hay que proteger la línea de los dientes afilados. Hay que optar o bien por un bajo de línea de acero, o bien por un fluorocarbono grueso de entre 0,80 y 1 mm.

Ejemplo de combo de casting 20 - 80 g: caña WKS-MB739-1 IM + carrete Curado 201 + trenzado Prodigy PE 3 + fluorocarbono Prodigy lines 0,90 mm.

El invierno no es la estación en la que el lucio se lanza sobre cualquier cosa: a menudo hay que insistir y presentarle una comida a la vez fácil de atrapar y lo bastante apetecible. Ciertos tipos de señuelo destacan en estas condiciones. Estas son las grandes categorías de señuelo que conviene privilegiar para el lucio invernal, y cómo usarlas bien:

Señuelos blandos en profundidad

Los señuelos blandos son los más utilizados en invierno, porque permiten pescar despacio cerca del fondo. Existen varios modelos, como los señuelos articulados, los grubs (con forma de coleta) o los shads (dotados de una paleta vibrante). Pueden montarse sobre una cabeza plomada o sobre un montaje shallow.

Por ejemplo, un shad HNTR de 23 cm animado en lineal lento en una fosa tiene todas las papeletas para recibir un ataque.

Los señuelos duros para nados lentos

Hay 3 categorías de señuelo duro que destacan para la pesca del lucio en invierno:

  • Los swimbaits: estos señuelos duros de varias secciones permiten pescar despacio en lineal con un nado de bandera. Añadiendo un lastre adicional, podrá hacerlos evolucionar a la profundidad que desee.
  • Los glidebaits: cuando hay que insistir en una zona precisa, como un remanso de corriente, estos señuelos articulados de 2 secciones son un arma temible.
  • Los jerkbaits: cuando las condiciones meteorológicas son pésimas (viento y lluvia), es el momento de sacar sus jerkbaits. Los jerks permiten desencadenar los ataques de los lucios por irritación, sobre todo gracias al ruido de las bolas.

Por ejemplo, un KGB Chad Shad 180 es muy eficaz con twitches para pescar los remansos, o en simple lineal para pescar las grandes extensiones.

Elegir el color adecuado

En invierno, la elección del color del señuelo puede marcar la diferencia, porque las condiciones de luminosidad y de turbidez del agua varían mucho. En términos generales, se nos ofrecen dos enfoques: los colores llamativos/visibles y los colores naturales. Con poca luz (cielo cubierto, crepúsculo) o en agua turbia, los colores llamativos dan excelentes resultados. Un gran clásico es el motivo Firetiger (combinación de verde chartreuse, naranja y rayas negras): es un color agresivo y a menudo UV que, según algunos pescadores, se ha mostrado eficaz en el 80% de las situaciones invernales. Del mismo modo, los señuelos de color blanco o chartreuse ofrecen un fuerte contraste que atrae la mirada de los depredadores, ya sea el agua clara o teñida. No dude, pues, en usar señuelos bien visibles en aguas frías, ya que «quien puede lo más puede lo menos»: un lucio aletargado se estimulará más fácilmente con una señal visual fuerte. A la inversa, si el agua está muy clara y el tiempo soleado, los lucios pueden mostrarse desconfiados. En esas condiciones, los colores naturales toman el relevo: motivos que imitan a la perca, al cacho, al pececillo azulado, colores translúcidos con purpurina, etc. A pleno sol de invierno sobre un agua límpida, un señuelo de color natural (por ejemplo Ayu verdoso o motivo perca) será a menudo más discreto y convincente para un lucio viejo y experimentado. En resumen, con agua clara/sol: privilegie lo natural, y con agua turbia o poca luz: saque los colores llamativos (chartreuse, naranja, Firetiger, blanco). Y si duda, un señuelo mitad natural mitad llamativo (p. ej. dorso verde oliva, flanco naranja) puede ser un buen compromiso. Lo importante es poner todas las probabilidades de su lado en cuanto a visibilidad, porque en invierno el agua suele estar teñida por las lluvias y los lucios necesitan localizar su señuelo desde lejos.

Para disfrutar a la orilla del agua, hay que pescar con comodidad y no pasar frío.

Guantes, gorros y una chaqueta de abrigo son el equipo básico para afrontar las bajas temperaturas.

Una técnica que divide a los pescadores.

Esta técnica, a veces considerada «no deportiva», que consiste en usar un cebo vivo, es temible, sobre todo en el periodo invernal. Como se ha señalado antes, ofrecer un pez de verdad como cebo, inmóvil o poco móvil, se corresponde con los hábitos alimentarios del lucio en periodo frío (gasta poca energía para alimentarse). Un pez vivo correctamente colocado en una línea flotante o en una línea posada en el fondo puede marcar la diferencia los días en que los lucios ignoran los señuelos. Procure elegir un pez vivo de buen tamaño (un lucio de 80 cm no se desplazará por un pequeño cacho de 5 cm en pleno invierno; prefiera un pez vivo de 15–20 cm bien vigoroso).

También puede usar un pez muerto, que difunde su olor en el agua helada y atrae a los lucios de los alrededores. Vigile bien sus cañas para evitar que el lucio trague profundamente, y clave a la primera picada. También puede equiparse con un «swinger» para detectar las picadas «de retroceso». Pero, en sí mismo, el pez vivo invernal es uno de los métodos más productivos para el lucio, sobre todo en los puestos precisos identificados (un lucio «asentado» en su fosa no resistirá mucho ante un cebo fácil de atrapar). Cabe señalar que los peces de mar muertos, como la caballa, la sardina o el jurel, son terriblemente eficaces gracias al olor que desprenden.

La pesca del lucio en invierno es, desde luego, exigente, pero puede ofrecer recompensas fantásticas. Recapitulemos los puntos clave que hay que recordar: encuentre a los lucios allí donde se refugian (zonas profundas, resguardadas, cerca del forraje), utilice un material adaptado (caña potente y sensible, carrete fiable, trenzado grueso y bajo de línea de acero/fluoro, señuelos elegidos para pescar despacio en profundidad) y aplique técnicas lentas y meditadas (animaciones ralentizadas, pausas prolongadas, elección minuciosa de los puestos en función de la meteorología). No olvide tampoco los aspectos prácticos: abríguese bien contra el frío y respete las normas de seguridad y la reglamentación.

Con perseverancia, el invierno puede darle verdaderamente acceso a los lucios más grandes del año. Suele ser en esta estación cuando los ejemplares de más de un metro se dejan tentar, mientras innumerables pescadores se quedan al calor en casa. Cada salida es un aprendizaje, y cada picada arrancada en pleno invierno es una pequeña victoria, que puede convertirse en un trofeo inolvidable cuando un gran lucio acaba en su sacadera. Así que ármese con sus mejores señuelos (¡y con sus guantes!), aplique estos consejos y verá que la pesca invernal del lucio está lejos de ser una misión imposible. Al contrario, tiene algo mágico: paisajes tranquilos, aguas a menudo abandonadas por los demás pescadores y la satisfacción de capturar a Don Esox cuando las condiciones se conjuran en su contra. ¡Buena pesca invernal, y disfrute de cada momento a la orilla del agua! La recompensa será aún más hermosa al final de la línea.

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